lunes, 27 de junio de 2016

Elecciones Generales en España: triunfa la abstención, aunque no se reconozca

   Con el 100% de los votos escrutados y a falta de añadir los votos por correo, se conocen ya los resultados oficiales provisionales de las elecciones generales celebradas este domingo en España, a manera de segunda vuelta de las que tuvieron lugar hace apenas seis meses.

   Como señalaba un comunicado de la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista de Asturias, estas elecciones "ponen de manifiesto el fracaso del sistema partitocrático y la inviabilidad y agotamiento del régimen juanista (de Juan Carlos y de Felipe Juan) impuesto a España hace ya más de cuarenta años. La oligarquía que detenta el poder, sin embargo, se enroca, y pretende mantener el fracasado sistema de partidos políticos, suscitándolos nuevos. Al mismo tiempo ha hecho los cambios legislativos precisos para dificultar o impedir la presentación de candidaturas no controladas".
   La abstención permanece casi invariable respecto del 20 de diciembre último: 30,16%, 10.435.955 españoles con derecho a voto que han rechazado utilizarlo. Si a ellos sumamos los votos nulos, que han crecido hasta un 0,93% (225.888) y el 0,75% de votos en blanco (178.521), tenemos a 10.840.364 españoles, un 31,84% de los votantes potenciales, que expresan su rechazo al proceso electoral. Aún se podrían añadir los 12.024 votos a las candidaturas de "Escaños en Blanco": rechazo por un total de 10.852.388 españoles, 31,89% del censo electoral. Y ello a pesar de la intensa campaña de miedo y rabia irracionales que ha precedido a las votaciones.

   Al lado de esa cifra palidecen los 7.906.185 votos recibidos por las listas más votadas, las del Partido Popular (PP, en algunas provincias en coalición con partidos de ámbito regional como UPN, PAR o FAC) que sorprendentemente se recupera en más de seiscientos mil votos, a pesar de ser el principal responsable de la dramática situación actual de España. Da una pista de la nula representatividad del sistema y del Parlamento resultante, aun si aceptáramos los presupuestos del sufragio universal e inorgánico: más de la mitad de los españoles con derecho a voto no han votado a ninguna de las candidaturas que han obtenido escaño. (Nos fijamos sólo en los resultados para el Congreso de los Diputados, dada la nula relevancia del Senado).

   Nuevamente sondeos y encuestas han evidenciado que su misión no es sino condicionar y dirigir el voto, y que no siempre lo logran. El Partido Socialista, PSOE, pierde poco más de cien mil votos y permanece como la segunda fuerza más votada. En cambio la coalición "Unidos Podemos", a la que se pronosticaba un crecimiento espectacular, obtiene cerca de un millón trescientos mil votos menos que la suma de los recibidos el pasado diciembre por sus integrantes: el nuevo partido de extrema izquierda Podemos más sus aliados  nacionalistas, independentistas y ultraizquierdistas varios, y la coalición comunista-feminista Izquierda Unida. El viejo Partido Comunista de España parece definitivamente enterrado.

   Pierden muchos votos también el nuevo partido Ciudadanos (una mezcla políticamente correcta de jacobinismo, oportunismo e improvisación) y los nacionalistas, a excepción de ERC (Izquierda Republicana de Cataluña) que gana unos pocos votos y mantiene nueve escaños en el Congreso.

   Se confirma el hundimiento de los partidos falsamente españolistas, como la jacobina UPyD ("Unión, Progreso y Democracia") y la escisión ultraliberal del PP, "Vox", respectivamente con el 0,21% y el 0,20% de los votos emitidos y aún más lejos de obtener representación que en la convocatoria anterior.

   El reparto de los 350 escaños del Congreso vuelve a hacer necesarios pactos, que se presumen difíciles, para alcanzar la mayoría absoluta (176). El PP y sus coaligados forman el grupo más numeroso, con 137. España vuelve a estar en manos incompetentes, corruptas, irresponsables y no representativas; aunque, al fin y al cabo, el Gobierno de verdad tenga sus sedes en Bruselas, Berlín y Washington D.C.


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